Desorientado

No sé si por un mal día, por el efecto de la medicación o por el parkinson mismo, mi padre tienes días en los que está algo desorientado. Sobre todo cuando se despierta, ya que tiene sueños vívidos y a veces no los distingue de la realidad.

Por ejemplo, el otro día me contaron, tanto él como mi madre, que a las 2 de la madrugada se estaba duchando porque creía que eran las 7 de la mañana. Él susto que se llevó mi madre fue de impresión, y él estaba convencidísimo de que era por la mañana, que el reloj le debía marcar mal la hora. Por lo menos, se acabó de duchar y se volvió a dormir hasta que realmente fue por la mañana.

Hablando con él, quedamos que la próxima vez, antes de hacer algo, se fije bien si es de día o no. Si hay sol, se puede duchar. No es que no sepa las horas, pero cuando está desorientado, creo que es más fácil recordar cosas sencillas, que horas.

Por suerte, no se ha obsesionado con que se duchó a deshoras, e incluso ha hecho bromas con los amigos. Me parece genial que empiece a bromear con lo que le pasa, ya que lo mejor es no obsesionarse con estos despistes, aunque el resto debamos prestar algo más de atención.

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