La muerte de Muhammad Ali

A mi padre le ha afectado la muerte de Muhammad Ali. Hasta donde se puede entender, resulta normal. Ali tenía parkinson, era una de las caras visibles de la enfermedad junto a Michael J. Fox. Además era más joven que mi padre, 6 años. Cuando se muere alguien que tiene lo mismo que tú, y encima es más joven, la cabeza se pone a pensar, máxime cuando tus neuronas no van demasiado finas.

Intenté hacerle ver que él lleva poco más de un año con síntomas y Muhammad Ali llevaba muchísimos más, que su deterioro físico era mucho mayor, y que la cantidad de golpes en la cabeza que se llevó siendo boxeador seguro que influyeron en algo. Y que esta enfermedad no afecta a todo el mundo por igual.

La verdad es que tener un referente famoso en una enfermedad cómo el Parkinson sirve de mucha ayuda. Dan a conocerla, y la gente que la sufre se siente un poquito menos sola. Aunque la parte mala es cuando las noticias son malas, como la muerte de Muhammad Ali, o el suicidio, hace un tiempo, del actor Robin Williams. Como todo en la vida, tener referentes tiene sus pros y sus contras.

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