Estabilidad

Después de un mes de ponerse los parches de rotigotina, mi padre está estable. Más que estable, está casi como siempre: duerme sus horas, no tiene la obsesión con los horarios y con las pastillas, está de buen humor, entiende más las cosas que le explicas. Tiene una enfermedad crónica, pero ahora mismo no se siente un enfermo, y tanto él como nosotros podemos hacer vida prácticamente normal.

El único problema son algunas alucinaciones que hemos decido llamar fantasmas y sobre las que hacemos bromas de vez en cuando.

Cuando fuimos al médico la semana pasada, éste también encontró que mi padre estaba mucho mejor, y de hecho no hay que volver hasta febrero. Si todo va bien, seguirá estable durante estos meses.

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